Ahorrar, usar el crédito o leer una cartola son conceptos que no forman parte de la formación de niños y jóvenes. Sin embargo, muchos adolescentes ya usan tarjetas adicionales de sus padres o tarjetas prepago sin preparación previa. Según la OCDE, los chilenos tenemos un bajo nivel de alfabetización financiera, y eso se empieza a corregir en casa.
Hay tres pilares en los que padres y educadores pueden enfocarse:
1. El ahorro como bienestar
Explicar qué es ahorrar, qué herramientas existen y por qué conviene hacerlo. La idea base es simple: el dinero de cada mes es limitado y las necesidades no. Ahorrar no es privarse de todo, sino administrar bien para cubrir el presente y el futuro.
2. No tenerle miedo al crédito
El crédito no es malo en sí mismo: hay que aprender a usarlo a favor. Los jóvenes deben entender cómo funciona, más adelante cómo aprovecharlo estratégicamente, y sobre todo la diferencia entre una deuda responsable y el sobreendeudamiento.
3. Conocer los medios de pago
¿Necesito una tarjeta de crédito? ¿En qué se diferencia de una de débito? El dinero es un medio para obtener bienes y servicios, y saber usar cada instrumento es parte de esa educación.
Tres hábitos para el hogar
- Hablar de dinero sin tabúes en la familia.
- Dar responsabilidades con una mesada y límites claros.
- Enseñar el valor del esfuerzo con pequeños trabajos remunerados, como lavar el auto o cortar el pasto.
Mientras antes se internalizan estos conceptos, mejor será su salud crediticia de adultos, y más cerca estarán de su primera inversión.
Este artículo es informativo y no constituye asesoría financiera, tributaria ni legal. Las tasas, beneficios estatales y condiciones de mercado pueden cambiar; revisa siempre las condiciones vigentes o agenda una asesoría.