La Comisión de Economía de la Cámara de Diputados aprobó un proyecto para eliminar la UF en arriendos, dividendos hipotecarios, educación y salud. La propuesta ha cambiado varias veces desde su versión original, y el propio ministro de Hacienda advirtió sobre sus efectos negativos. Vale la pena detenerse a mirar qué está en juego.
Qué es (y qué no es) la UF
La UF no es una moneda de curso legal: es una unidad de cuenta, creada en 1967, que se reajusta diariamente según la inflación. Su gran aporte es la previsibilidad. Gracias a ella existen en Chile créditos hipotecarios a 30 y 40 años, algo muy difícil de ofrecer sin un mecanismo así, y las inmobiliarias pueden proyectar obras de largo plazo, clave en un país con déficit habitacional.
El problema no es el termómetro
La UF no crea la inflación: solo la hace visible y permite convivir con ella. Eliminarla sería como intentar curar la fiebre rompiendo el termómetro. El riesgo inflacionario no desaparece; simplemente se traslada al sistema financiero y, desde ahí, de vuelta a las personas.
Quién pagaría la cuenta
- Los bancos tenderían a ofrecer plazos más cortos y tasas variables, reajustables cada tres o cuatro años.
- La incertidumbre que no se pueda cubrir con indexación terminaría reflejada en precios más altos.
- La más afectada sería la clase media, que ya hoy tiene dificultades para acceder a un crédito hipotecario.
Lo que de verdad hay que resolver
El debate sobre la UF plantea dilemas falsos y desvía la atención de los problemas reales del sector: la falta de suelo urbano, los largos procesos de aprobación de proyectos, los altos costos de construcción y las barreras regulatorias que encarecen la vivienda. Ahí está la discusión que vale la pena dar.
Este artículo es informativo y no constituye asesoría financiera, tributaria ni legal. Las tasas, beneficios estatales y condiciones de mercado pueden cambiar; revisa siempre las condiciones vigentes o agenda una asesoría.