La pandemia disparó la demanda por terrenos, impulsada por la búsqueda de espacios propios lejos de la capital. Hoy la pregunta es si sigue siendo una buena inversión. La respuesta corta: sí, pero con matices importantes.
Las ventajas
- Costos bajos: no hay seguros, las contribuciones son menores (sobre todo en zonas rurales) y casi no hay gastos de mantención.
- Precio por metro cuadrado considerablemente menor que el de una propiedad construida.
- Comprar terreno y construir suele ser más económico que comprar una vivienda ya edificada.
- Versatilidad: sirve para vivienda, agricultura, ganadería o proyectos industriales.
- Plusvalía potencial: un cambio en el uso de suelo o en el plan regulador puede valorizar fuertemente un terreno, según su ubicación.
Los riesgos
- Financiamiento: en Chile no existe crédito hipotecario para terrenos. Se paga al contado o con créditos de consumo, que son más caros.
- Costo de oportunidad: el capital queda inmovilizado, sin retornos inmediatos.
- Plazo: se recomienda un horizonte de al menos cinco años para que se valorice.
- Riesgos legales: restricciones de uso de suelo, límites a la subdivisión, permisos por hallazgos arqueológicos, falta de derechos de agua y costos de habilitación.
- Tomas ilegales, un riesgo que ha ido en aumento.
Antes de comprar
Investiga el uso de suelo, las posibilidades de subdivisión, la constructibilidad, los derechos de agua y los riesgos de la zona. Con expectativas realistas, el terreno puede ser una buena puerta de entrada al mercado inmobiliario para quienes tienen menos capital inicial, siempre que se compre con todos los aspectos analizados.
Este artículo es informativo y no constituye asesoría financiera, tributaria ni legal. Las tasas, beneficios estatales y condiciones de mercado pueden cambiar; revisa siempre las condiciones vigentes o agenda una asesoría.