Según cifras de Sercotec, alrededor del 40% de las pymes no logra superar sus tres primeros años. Uno de los errores más frecuentes entre los emprendedores es mezclar las finanzas personales con las del negocio.
Por qué importa
Cuando todo sale de la misma cuenta, se pierde claridad sobre cuánto genera realmente el negocio y cuánto se gasta. Y las empresas quiebran por liquidez, no por patrimonio. El desorden además complica la parte tributaria y el acceso a crédito: el banco evalúa balances, declaraciones de impuestos y ventas para proyectar tu capacidad de pago, también cuando quieras comprar una propiedad.
Cinco medidas concretas
- Cuentas y tarjetas separadas: una para el negocio y otra para uso personal. Así cada movimiento tiene su lugar.
- Asígnate un sueldo: una remuneración acorde a tu trabajo en la empresa, suficiente para tus gastos personales sin echar mano a la caja del negocio.
- No mezcles gastos: viajes, comidas o almuerzos personales no se pagan con fondos de la empresa.
- Registra todo: con contabilidad formal o con planillas separadas, pero registra cada ingreso y gasto, personal y del negocio.
- Considera un neobanco: para negocios pequeños o que recién parten, permiten abrir una cuenta al instante y con pocos requisitos.
Tener los números claros es la base para crecer, y para que el banco vea en tu emprendimiento un respaldo, no un riesgo.
Este artículo es informativo y no constituye asesoría financiera, tributaria ni legal. Las tasas, beneficios estatales y condiciones de mercado pueden cambiar; revisa siempre las condiciones vigentes o agenda una asesoría.