Un estudio de Ipsos de fines de 2025 mostró que el 45% de los hogares no llega a fin de mes y que el 72% mantiene deudas. En ese escenario, las vacaciones suelen terminar en la tarjeta de crédito. Pero descansar y compartir en familia es tan importante como pagar las cuentas, y por eso merece tratarse como una meta financiera más.
1. Compra con anticipación
Pasajes y alojamiento reservados con meses de antelación suelen tener mejores precios: hay más disponibilidad y más competencia. Mientras antes compres, más alternativas tienes.
2. Un presupuesto mensual exclusivo
Define un monto mensual para las vacaciones y una fecha límite. Tener una meta concreta es lo que convierte la intención en hábito de ahorro.
3. Separa los gastos grandes de los chicos
Traslado, alojamiento y comida son los grandes. Pero actividades, seguro de viaje o el cuidado de las mascotas también cuestan, y suelen quedar fuera de la cuenta.
4. Un fondo para imprevistos
Aparta entre un 10% y un 15% del presupuesto para lo inesperado, idealmente en una cuenta distinta de la cuenta corriente.
5. Automatiza el ahorro
Programa un depósito automático cada mes. Que se descuente solo lo transforma en una obligación y elimina la tentación de postergarlo.
6. Involucra a toda la familia
Cuando la pareja y los niños conocen la meta, es más fácil ahorrar, y las vacaciones suelen ser mejores. El mismo método, por cierto, sirve para juntar el pie de una primera propiedad.
Este artículo es informativo y no constituye asesoría financiera, tributaria ni legal. Las tasas, beneficios estatales y condiciones de mercado pueden cambiar; revisa siempre las condiciones vigentes o agenda una asesoría.